Presa de un cargador me hallo,
enferma, de letras que no salen,
angustiada, sin mi portátil estoy
y revientan textos en mi cabeza.
.
Paso las noches soñando mil historias
que resuenan durante el día en la memoria,
y lastiman mis dedos contra la mesa
los impulsos de escribir y soñar despierta.
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Leo y releo libros, de mi biblioteca,
pero las ansias de crear no me dejan
disfrutar de sus aventuras truculentas,
y miro mi libro, nuestro libro, el libro de arena.
.
Echo de menos hacer login, y plasmar,
alguna cosa, la que sea, la que se presta,
pero sólo puedo esperar un día más,
y otro, y el puto cargador no llega.
.
Estoy aislada de mi planeta, ese,
ese que se llena de sueños, de rarezas,
ese llamado blog, el blog de la marinera
que se olvida entre penumbras secas.
.
Nunca pensé que escribir me llevaría tan lejos
y que el simple acto de hacerlo os tenga cerca.
Soy una alma libre que bosqueja luces blancas
y también negras, y llenan de color la espera.
.
No tengo miedo, a la página desierta, no,
lo que temo es no tenerla, para llenarla
de palabras y rompecabezas. Páginas nuestras,
que nos unen, y otras veces nos pelean.
.
Sequía no tengo, lo que no tengo es tierra,
mis semillas en agua la añoran y la esperan.
Quizá mañana, quizá la otra, llegará ella,
esa tierra estéril que gime por frutos o retoños
de una inesperada nevada que aleja la primavera.

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